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NAICM: Una decisión económica, social y ambiental

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Por:  M.en C. Héctor Lugo Salazar Por: M.en C. Héctor Lugo Salazar

Por:  M.en C. Héctor Lugo Salazar

MundoDeHoy.com .- La decisión para el establecimiento del nuevo aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, debe ser consecuencia del análisis de factores como la rentabilidad económica del mega proyecto, el beneficio que aportará al bien común de la población de la metrópoli de la Ciudad de México, así como, de las medidas de prevención que deberán tomarse para no afectar la sustentabilidad de la cuenca hidrológica del Valle de México.

No obstante pudiera decirse, que el establecimiento de este complejo aeroportuario ya se había decidido desde el momento en que el Lago de Texcoco  se transfirió para su administración, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Esta transferencia administrativa es una medida ambientalmente inconveniente, porque el mega proyecto aeroportuario impactará la zona de recarga del acuífero, lo que pondrá en riesgo de desaparición a especies endémicas de la zona y porque además, puede darse el caso que por la inexperiencia en el tema hidrológico e hidráulico de la SCT, se dé un inadecuado manejo al Lago de Texcoco.

Lo anterior naturalmente impactará negativamente todo el entorno físico ambiental del Lago de Texcoco, el cual se localiza, al extremo sur de la cuenca del Valle de México, con una extensión de 14,500 ha.

Los afluentes de este lago, son los ríos Churubusco, La compañía, Los remedios, San Juan Teotihuacán y Papalotla;  lo cual hace, que sea el cuerpo de agua más importante del Valle de México y en consecuencia, el equilibrio y adecuado funcionamiento de este subsistema hidrológico del Valle de México, corra el riesgo de desequilibrarse y provocar siniestros de gran magnitud ambiental.

En esta prospectiva y en prevención de estas contingencias, es de recomendarse las siguientes prevenciones:

A.-Un monitoreo permanente del comportamiento de los cuerpos de agua superficiales subterráneos que se vinculan directamente con el Lago de Texcoco.

B.- Tratamiento de las descargas de aguas residuales y su filtración al acuífero, principalmente de las provenientes de los ríos Churubusco, La Compañía y Los Remedios.

C.- Reordenamiento de las prácticas del abasto de agua en la megalópolis de la Ciudad de México, toda vez que ha crecido la demanda de agua y se ha acentuado su escasez a causa de la sobre explotación y perforación de nuevos pozos, ocasionando con ello, que los niveles piezométricos se modifiquen negativamente y en alguna zonas, se registren hundimientos cada vez más significativos, especialmente en la zona en la que se ubica el complejo aeroportuario.

D.- Con las autoridades del agua y de ordenación territorial, se lleve a cabo un inventario de las disponibilidades de agua para las necesidades de complejo aeroportuario y en paralelo, se determine si constituirá una causa  grave de afectación al acuífero y de la carencia del recurso en la zona.

E.- Por la magnitud del mega proyecto aeroportuario, prevenir  las externalidades negativas por lixiviados que pudieran afectar al acuífero.

Es de advertir, que obstante la adopción de medidas de prevención como las expuestas, el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México estará en el corto plazo, sujeta a las siguientes interrogantes:

¿Hasta cuándo parará el progresivo hundimiento que se presenta en toda la megalópolis y con un mayor grado de riesgo, en la zona centro del antiguo Lago de Texcoco, así como también, que medidas de remediación se tienen previstas por la contingencia de inundaciones en el nuevo aeropuerto?

Ante tan inciertos augurios, rememorar aquellos dos bellos fragmentos meshicas:

“Aquí tenochcas, aprenderemos como empezó la renombrada gran ciudad de Meshico – Tenoctitlan. En medio del agua, en el tular, en el cañaveral, donde vivimos, donde nacimos nosotros los tenochcas”.

Así como aquel otro que dice: “En tanto que permanezca el mundo, no acabará la fama y la gloria de Meshico - Tenochtitlan”.

¿Será acaso, que el tercero narrará el preludio de una dantesca desolación que sobrevendrá a la gran megalópolis de la Ciudad de México, debido al creciente abatimiento y destrucción de un sistema hídrico que no supimos cuidar y preservar a las generaciones futuras?

Es de advertir, que no se trata de hacer infaustas advertencias, lo que se pretende  en lo principal, es la de evitar acciones que pudieran ocasionar holocaustos ambientales por cometer errores, como es el caso de la destrucción de la laguna de regulación Casa Colorada, por transponerse con la construcción del nuevo aeropuerto; pues con esta obra, se preveía el almacenamiento del agua pluvial en tiempos de lluvia, para descargarla al Río de los Remedios y su posterior desalojo a través del Emisor Central hacia el Río Tula.

Ahora, según se dice, el agua se colectará y se tratará para usarla en el riego de la zona, lo cual ocurriría antes de que entre en operaciones el nuevo aeropuerto que está programado para octubre de 2020; pues bien, en este relativamente corto plazo sabremos del acierto de esta medida.

Sin embargo, el mayor riesgo ambiental pudiera ser la construcción de una gran placa de concreto en lo que fuera un grandioso lago mítico que dio origen al pueblo meshica; cerrándose así, la posibilidad de conocer en esa zona, el comportamiento de las aguas subterráneas del sistema hidrológico del Lago de Texcoco.

Por cuanto a la depresión del subsuelo, este fenómeno se sigue manifestando de manera inquietante en la megalópolis de la Ciudad de México, toda vez que de acuerdo con el Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial , esta se hunde entre 2 y 2.5 centímetros por mes, en tanto que el espacio hidrológico del Valle de México lo hace en el rango de 10 a 40 centímetros en el año; siendo las causas principales de la subsidencia , a que la metrópoli está construida en prácticamente un gran lago desecado, por lo que el subsuelo lo conforman sedimentos lodosos y arenosos; así como también, a causa de la extralimitada extracción de agua del acuífero. A este fenómeno, se aúna la presión que se causa al subsuelo por el monumental peso de la creciente plancha urbana de la megalópolis, la cual sella u obstaculiza las filtraciones de agua a los mantos freáticos.

En el marco de todas estas incidencias, se puede resumir que la zona en que se ubica el nuevo aeropuerto, tiene una alta vocación lacustre; en consecuencia, su hundimiento puede ser del más alto riesgo. En esta contingencia, cabria la conveniencia de considerar la reubicación de este mega proyecto aeroportuario.

Una alternativa razonable, pudiera ser la base aérea de Santa Lucia en el municipio de Zumpango, en el Estado de México, que se encuentra a 35 kilómetros del Aeropuerto Internacional de La Ciudad de México; y porque además, por la relativa cercanía con la Ciudad de México, el proyecto podría ser fácilmente adoptable por la cultura local, a causa de existir vocación o costumbrismo vivencial en el desarrollo de las practica aeroportuarias que realiza esa base aérea.

Pero como también existe el riesgo de colisión de aeronaves, porque las prácticas aéreas que allí se realizan están de conformidad con necesidades militares que les son inherentes, lo que es a todas luces, incompatible con las que tiene un aeropuerto comercial, cuyos vuelos se realizan con itinerarios y rutas preestablecidos.

Lo anterior cancela cualesquier posibilidad de convivencia entre estos dos usos del aeropuerto, por lo que en la prevención de evitar una colisión, se hace necesario la consulta a la Sedena para que de su conformidad, se lleve a cabo la reubicación de sus instalaciones militares aeroportuarias.

De lo que se trata, es de converger en que la seguridad de los pasajeros y poblaciones limítrofes estén salvos de siniestros.

En este propósito, la Semarnat con la Conagua deben emitir con el más alto rigor técnico, su opinión sobre los riesgos ambientales que involucran la afectación del sistema hidrológico del Lago de Texcoco; de igual manera, que a la luz de la experiencia aeroportuaria con que cuenta la SCT  , se dictamine técnicamente sobre los riesgos por hundimientos e inundaciones, que pudieran afectar a la mega infraestructura aeroportuaria.

Especial cuidado demanda la ministración de la inversión del nuevo aeropuerto, de la que se dice, en el Lago de Texcoco costaría 250 mil millones de pesos y en Santa Lucia 50 mil millones de pesos, lo que da un diferencial de 5 a 1.

Por cuanto a las fuentes de financiamiento, evitar la discrecionalidad en la aplicación de los recursos, toda vez que una parte de ellos provienen de las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORE).

En estas circunstancias, la SHyCP habrá de vigilar que los recursos de los trabajadores no se apliquen discrecionalmente a proyectos que esta Secretaría no los haya calificado como viables y rentables.

En este contexto sería incomprensible, que la autoridad hacendaria permitiera la discrecionalidad de privados, como pudiera ser el Fideicomiso de Inversión en Infraestructura o Energía (Fibra E), del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, en el manejo de la inversión para proyectos que no hayan sido calificados por la SHyCP, como social y rentablemente viables.

Se trata en lo principal, de que el complejo aeroportuario se realice con criterios  públicos de racionalidad económica y de la sustentabilidad ambiental del recurso agua.

 

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