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Crónica de un holocausto anunciado por falta de agua

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Crónica de un holocausto anunciado por falta de agua

La problemática del agua en la Ciudad de México y zona conurbada.

M. en C. Héctor Lugo Salazar

La sustentabilidad del agua en la Ciudad de México y de su zona conurbada, solo es posible a través de la gestión integral del agua y el aprovechamiento de sinergias interinstitucionales.

 

Para ello es una obligación del Estado, dar a la administración del agua una gestión integral que considere a este bien en sus diferentes usos; esto es, el agua que se destina al consumo humano, el que se le entrega a la agricultura, la que abastece a la industria y la que se da a otros usos como el recreativo; en paralelo, asumir su responsabilidad institucional de llevar a cabo la administración, cuidado y la preservación de los cuerpos de agua, tanto superficiales como subterráneos del sistema hidrológico del Valle de México.

Se trata en lo fundamental, del abastecimiento del vital líquido a lo que se ha dado en llamar Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM), un espacio conurbado de 4,979 km2, que se le identifica como a una gran megalópolis en el que se localizan 16 delegaciones que conforman la Ciudad de México; así como, 35 municipios del Estado de México e Hidalgo.

 

Esta megalópolis que se asienta en el uno por ciento del territorio nacional, concentra una población de más de 20 millones de habitantes que representan un quinto de la población total del país.

Así que para un primer acercamiento de lo que pudiera ser la gestión integral del agua en esta megalópolis, se hace necesario un análisis holístico de todos y cada uno de los problemas que se presentan en la administración del agua, así como los relativos al cuidado y preservación de los cuerpos de agua que conforman el sistema hidrológico del Valle de México.

Por ello es de fundamental importancia que la autoridad del agua y del medio ambiente en el más alto nivel gubernamental, haga consiente a la ciudadanía sobre la creciente escasez del recurso hídrico, así como del progresivo deterioro de las fuentes de agua.

Estos fenómenos de escasez y degradación del agua, sin duda se acrecentarán aún más debido al establecimiento de gigantescos proyectos urbanos, entre los que se magnifican: la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, los numerosos conjuntos habitacionales y los frecuentes asentamientos irregulares; situaciones que en conjunto, hacen crecer inmoderadamente a la gran mancha urbana de la megalópolis.

Podría decirse que el país adolece de una gran macrocefalia urbana la cual por su naturaleza compleja, demanda del diseño de soluciones intersectoriales e intergubernamentales para resolver sus problemas, sobresaliendo entre todos ellos la insuficiencia de agua potable.

En esta perspectiva sistémica y suprarregional, se hace necesario visualizar en el contexto de la megalópolis, como se llevará a cabo la política pública y el desarrollo de acciones para lograr el  fortalecimiento de la infraestructura de la red para el saneamiento, potabilización, almacenamiento y conducción del agua a toda la megalópolis.

Con este mismo criterio holístico, llevar a cabo las acciones correspondientes para la prevención de siniestros colaterales, como son los hundimientos geológicos causados por la sobreexplotación de los mantos freáticos.

En el mismo tenor y con empatía interinstitucional, alertar sobre la ya grave contaminación de los cuerpos de agua del acuífero y establecer las medidas correspondientes para la preservación de las fuentes de agua y la protección de los ecosistemas ambientales, en el ámbito regional de la cuenca hidrológica del Valle de México[1].

 

Por la magnitud e importancia social de estas medidas, se hace imprescindible integrar un órgano colegiado del gobierno federal y de las entidades federativas involucradas, para que en el marco de sus atribuciones se logre el aprovechamiento de sinergias institucionales en la solución de los problemas del agua y los relativos al medio ambiente.

Es de observar que de entre los problemas actuales que demandan una mayor interrelación institucional, están los causados por las inundaciones que se producen por lluvias torrenciales que arrastran basura y azolvan grandes ductos del drenaje en zonas urbanas; así como también, de los siniestros que se producen por desbordamientos e insalubridad de los ríos que se adentran en zonas densamente pobladas de la megalópolis, como son ejemplos los ríos de Los Remedios y el de La Compañía.

Por cuanto al abastecimiento de agua potable, es necesario ampliar en el ámbito metropolitano los mantenimientos preventivos a la red con el fin de evitar ineficiencias y desperdicios por fugas en la distribución del agua, toda vez que esta situación ocasiona la pérdida de más del 36% del agua que se le entrega a la metrópoli.

Por cuanto a una mayor rectoría en la gestión del agua, son tiempos por los que ministerios del gobierno como la Profepa y Conagua, deban ejercer los actos de autoridad correspondientes para que eviten o desalienten las descargas a la red de contaminantes peligrosos.

Entre los temas de investigación pendientes más relevantes de la Autoridad del agua, está el estudio integrado de las tres grandes fuentes por las que se aprovisiona de agua la ZMCM, esto es: el “Sistema de Acuíferos del Valle de México”, el Sistema Lerma” y el “Sistema Cutzamala”, los que en conjunto suministran un caudal de 60.6m3/s, a la megalópolis[2].

Lo anterior es prioritario, porque el citado volumen ya resulta insuficiente y es endémica su escasez en algunas zonas como es el caso de Iztapalapa, en donde miles de familias se abastecen a través de prácticas de tandeo. En esta tesitura, se hace relevante conocer los criterios de operación con los que la Conagua entrega el agua en bloque a los organismos operadores de la megalópolis, e indique las medidas de solución correspondientes dando mayor atingencia a los grupos que carecen de ella.

Así mismo, se hace necesario de un diagnóstico sobre la contaminación de los cuerpos de agua tanto superficiales como subterráneas de la cuenca hidrológica del Valle de México, con el fin de que se den las medidas de prevención a posibles daños a la salud y con ello, al menos se promueva con la SS y Semarnat, el establecimiento de un control en la creciente contaminación del sistema hidrológico del Valle de México[3].

En este propósito la Conagua tiene de conformidad a su Ley de Aguas Nacionales (LAN), la responsabilidad institucional del cuidado y la administración de los cuerpos de agua nacionales, por ello debe ser la encargada de monitorear e informar a la ciudadanía de la sanidad que tiene el agua que se destina al consumo humano.

En esta misma dirección y en marco del Programa de Tratamiento de Aguas Residuales (Protar), la Conagua debe inventariar las plantas de tratamiento del agua, determinar los volúmenes y la calidad obtenida del caudal tratado y el uso a que se destina; conocer también, si sus trenes de tratamiento son los indicados y si el grado de eficiencia con que operan es positivo; así como el tipo de relación que tienen o pudieran tener con el Túnel Emisor Oriente (TEO) y la planta de tratamiento de Atotonilco.

Una acción de gestión integral será también, que las autoridades del agua del gobierno federal y las entidades federativas que conforman la megalópolis, se interactúen para determinar la viabilidad de potenciales fuentes de abastecimiento, como pudieran ser los ríos Balsas[4] y Tecolutla [5] , y desde ahora, conocer la factibilidad técnica y de inversión que demandaría la infraestructura hidráulica en la extracción y trasvase de los caudales de agua a la megalópolis.

Megaproyectos hidráulicos de esta magnitud, naturalmente requieren que se les formulen las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIAs) correspondientes, para que se demuestre de manera fehaciente que no afectarán negativamente los ecosistemas ni la resiliencia de los cuerpos de agua incluidos.

Una experiencia positiva a retomar, es la gestión operativa que se hace del “Sistema Cutzamala”; esto es, precisar que ocurre ambiental y socialmente con los caudales hídricos que llegan a la presa Tuxpan y que se continúan a la presa El Bosque (ambas en Michoacán), hasta llegar a la presa Colorines, para pasar finalmente a Valle de Bravo en su travesía a la planta potabilizadora de Berros y su destino final al consumo de la “Región hidropolitana[6]; de lo que se trata es que con un enfoque holístico, se estudie el entretejido hidrológico de las cuencas del Valle de México; esto es, el Alto Lerma, Cutzamala y Río Tula y con esta visión se formulen soluciones de mayor conveniencia en el abasto de agua potable a la megalópolis.

Acciones estratégicas para la gestión integral del agua en la megalópolis

1.- Preservar la permanencia del plan de manejo para la mejora continua del Proyecto Lago de Texcoco, en virtud de que se trata de un proyecto necesario para la regulación del acuífero. Este proyecto se transfirió para su operación de la Conagua a la Secretaría de Comunicaciones y transportes (SCT).

Esta transferencia administrativa es una medida ambientalmente inconveniente, porque además de cancelar zonas de recarga al acuífero, pone en riesgo especies y flora endémica de la zona y porque además, puede darse el caso que por inexperiencia en el tema hidrológico e hidráulico, se dé un inadecuado manejo del Proyecto Lago de Texcoco.

Pero en contraparte, esta acción de gobierno sin duda favorecerá la vialidad vehicular en el corredor limítrofe al aeropuerto con la construcción de la autopista Texcoco – Pirámides, la cual rodeará al aeropuerto y conectará con las autopistas México – Pirámides y Peñón Texcoco.

2.- Generar una instancia administrativa y operativa para el mantenimiento preventivo y correctivo del sistema de drenaje profundo de la Ciudad de México y del Estado de México, lo cual deberá darse a través de un convenio de colaboración entre la Conagua y Sacmex, con el fin de aprovechar sinergias interinstitucionales para la prevención de inundaciones a causa de azolves en la red del alcantarillado metropolitano. 

Aunado a lo anterior, se integre a este pacto interinstitucional el Túnel Emisor Oriente (TEO), el cual todavía está en construcción y que a decir de la autoridad del agua, solo 10 de los 62 kilómetros opera actualmente; con la anterior obra se espera desalojar 150 m3 por segundo y aumentar en 70% la capacidad de desagüe en la megalópolis.

3.- Llevar a cabo los balances hidráulicos por los que se haga un inventario del agua subterránea de los pozos que integran el Plan de Acción Inmediata (PAI). Se trata en lo principal, de controlar la sobreexplotación del acuífero través de un monitoreo de la Conagua de manera tal, que permita una mayor racionalidad en la asignación del suministro de agua a la megalópolis y se provea del recurso en las zonas de escasez.

4.- Para una mayor explicación y transparencia, difundir como se llevan a cabo las reglas de operación del “Fideicomiso Irrevocable de Administración y Fuente de Pago, Saneamiento del Valle de México No. 1928”, constituido en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, S.N.C., debido a que se trata de megaproyectos estratégicos para resolver la problemática hídrica metropolitana.

En el mismo contexto expuesto, dar también el mismo tratamiento al Fideicomiso 2904 denominado “Fideicomiso para el Fondo Metropolitano de Proyectos de Impacto Ambiental en el Valle de México”.

5.- Disponer de soluciones especializadas a las fallas geológicas de la megalópolis, como es el hundimiento del subsuelo y de las grietas que se generan por la sobreexplotación del recurso hídrico.

6.- Una mayor coordinación e inspección interinstitucional entre la SS, Profepa y Conagua, que permita inhibir la degradación de los cuerpos de agua superficial y subterránea, debido principalmente, a descargas de desechos industriales altamente tóxicos.

7.- Incentivar y acrecentar la forestación y reforestación en las zonas de recarga de las áreas naturales protegidas y zonas de reserva, para lo cual se hace recomendable implantar una política forestal y ambiental en la cuenca hidrológica del Valle de México, en el marco de la Declaración de Principios sobre los Bosques como fue expuesta en la Cumbre de Río en 1992[7]

8.- Se hacen necesarios planos reguladores para el ordenamiento y crecimiento de la megalópolis,   formulados con criterios sociales de habitabilidad que considere el servicio de agua potable y fluidez vial, entre otros reglamentarios.

9.- Detener la sobreexplotación de las aguas subterráneas del acuífero que es causada por el sobre-concesionamientos [8] y asignaciones [9] administrativas del agua. Esta medida debe acompañarse de una normatividad que no existe y en la que deben participar con mayor significación la Semarnat, Conagua y la Profepa.

10.- Establecer criterios de política y de normatividad en el reúso industrial del agua tratada, para que pueda liberarse agua potable al consumo humano; particularmente, de las aguas que se vierten a través del Túnel Emisor Oriente para tratarse en la planta de aguas residuales en Atotonilco Hidalgo.

Voluntad política interinstitucional

¿Pero cómo iniciar este gran proyecto de gestión integral para lograr la sustentabilidad y abasto de agua a la megalópolis?

Aun cuando se pudieran diseñar diversas estrategias la más rápida y viable es el Ejecutivo Federal, para que en el más alto nivel de gobierno se dicte la instrucción a la Semarnat y se lleve a cabo una gestión intersectorial con las Secretarías que conforman a la Conabio[10].

Todo lo anterior sin duda daría una transversalidad a las acciones para lograr en los hechos, el aprovechamiento de sinergias interinstitucionales para administrar, cuidar y preservar el recurso hídrico con criterios sociales, económicos y de sustentabilidad ambiental.

Sugerencias a la nueva Ley General de Aguas:

Es conveniente insistir que sin una gestión sistémica del agua, la gran megalópolis será irremediablemente castigada por la sed e insalubridad. Evitar tan infausta suerte no es algo menor y bien merece el esfuerzo interinstitucional para salvarla. Ello requerirá en materia legislativa:

Primero.- Que de acuerdo a la Organización de la Salud (OMS) son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para cubrir necesidades básicas y evitar amenazas a la salud. Por lo que en favor del bien común, este rango debería ser el criterio de abasto mínimo en zonas de escasez del recurso.

Segundo.- Para una mayor congruencia interinstitucional en la gestión integral del agua, es necesario que la nueva Ley General de Aguas suscriba que la rectoría de Conagua se transfiere del Ejecutivo Federal a la Semarnat.

Tercero - Para una mayor precisión en las atribuciones institucionales, enfatizar que la Conagua es un organismo rector en la administración cuidado y preservación de las aguas nacionales; por lo que en favor de una mayor transparencia, sea la Profepa quien califique y sancione lo correspondiente en materia de daño ambiental. Circunstancia que hace necesario que a esta Procuraduría se le desvincule de  la Semarnat  y dependa del Ejecutivo Federal.

Cuarto.- que fenómenos como el trasvase de agua y la sobreexplotación de aguas subterráneas y superficiales, se legislen para ser calificados y reorientados convenientemente por las instancias gubernamentales correspondientes, con el fin de apoyar el bien común, la economía y la sustentabilidad del medio ambiente. 

1/9/2017


[1] La Cuenca del Valle de México tiene una superficie de 9,560 km2 (100%), distribuidos como sigue: Estado de México 4,800 km2 (50%); Hidalgo 2,500 km2 (26%); Distrito Federal 1,320 km2 (14%); Tlaxcala 840 km2 (9%); Puebla 100 km2 (1%).

[2] En declaraciones al Diario Reforma el 14 de diciembre de 2008, Funcionario del Sistema de Aguas del Distrito Federal, informó que el consumo de agua potable en el Valle de México es de 65 mil litros por segundo (45 mil l/s son extraídos de pozos, 15 mil l/s son del Cutzamala y 5 mil l/s son del Lerma) y que faltarían 6 mil l/s por abastecer; de los cuales, 5 mil l/s podrían provenir del acuífero del Mezquital en Hidalgo que se ha formado con las aguas negras del Valle de México.

[3] En el artículo 90 de la LGEEPA se indica esta contingencia, advirtiendo que la SEMARNAT y la Secretaría de Salud, expedirán las normas oficiales mexicanas para el abastecimiento y manejo de zonas de protección de ríos, manantiales, depósitos y en general, fuentes de abastecimiento de agua para el servicio de las poblaciones e industrias, y promoverá el establecimiento de reservas de agua para el consumo humano.

[4] El Balsas es un importante río mexicano con una extensión de 771 km, el cual es mejor conocido como Mezcala en Guerrero, Atoyac en Puebla y Amacuzac en Morelos; en su recorrido se encuentra dos importantes presas, la del Infiernillo y la de José María Morelos; ambas destinadas al riego y generación de energía eléctrica.

[5] El río Tecolutla se ubica en el sector central de Veracruz dentro de la región conocida como Huasteca, cuya potencialidad hidrológica superficial y subterránea pueden ser importantes.

[6] Región hidropolitana es un interesante concepto que Manuel Perló Cohen y Arsenio Ernesto González Reynoso en su libro ¿”Guerra por el agua en el Valle de México”?, califican el espacio que conforma la Cuenca del Valle de México y de sus cuencas adyacente; esto es, desde donde se trae agua o hacia donde se expulsa. en el Valle de México que se integra por las cuencas hidrológicas de: Valle de México (Región Hidrológica XII), Alto Lerma (Región Hidrológica VIII), Cutzamala (Región Hidrológica IV Balsas), Río Tula (Región IX Golfo Norte).

[7] Declaración Autorizada – sin fuerza jurídica obligatoria- de Principios para un Consenso Mundial Respecto de la Ordenación, la Conservación y el Desarrollo Sostenible de los Bosques de Todo Tipo; de la Cumbre de Rio de Janeiro, República Federativa del Brasil de junio de 1992. Naturalmente, son actores protagónicos centrales: la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).

[8] De conformidad con la Ley de Aguas Nacionales, la “Concesión” es un título que otorga el ejecutivo Federal, para la explotación, uso o aprovechamiento de las aguas nacionales, y de sus bienes públicos inherentes, a las personas físicas o morales de carácter público o privado.

[6] Región hidropolitana es un interesante concepto que Manuel Perló Cohen y Arsenio Ernesto González Reynoso en su libro ¿”Guerra por el agua en el Valle de México”?, califican el espacio que conforma la Cuenca del Valle de México y de sus cuencas adyacente; esto es, desde donde se trae agua o hacia donde se expulsa. en el Valle de México que se integra por las cuencas hidrológicas de: Valle de México (Región Hidrológica XII), Alto Lerma (Región Hidrológica VIII), Cutzamala (Región Hidrológica IV Balsas), Río Tula (Región IX Golfo Norte).

 

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