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Una Historia de Sol y Viento, un vistazo a nuestro pasado

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Una Historia de Sol y Viento, un vistazo a nuestro pasado

La danza del volador teenek de la Huasteca potosina: entre lo sagrado, lo prohibido y las declaraciones de patrimonio

MundoDeHoy.com .- Una Historia de Sol y Viento escrito por Claudia Rocha Valverde está hecho a base de hilar fragmentos sueltos, de pedacerías de la memoria que nos explican un poco sobre una danza ritual en honor a la fertilidad del universo, que, desde tiempos remotos, significó el medio a través del cual los hombres y mujeres se juntaban a cantar, a hacer música y danzar para ofrendar a la vida. Se sabe que eran muchos los días que dedicaban a las ceremonias en las que honraban a los dioses con los alimentos, las velas, el humo de copal, las flores y las aves. Todo empezaba al pie de un árbol sagrado allá en la selva.

Esta es una historia de los hombres gavilán que trepando un gran mástil se reunían en el espacio diminuto de un cuadro de madera que representaba los rumbos del universo, y de ahí, con los brazos extendidos con plumas de águila en las manos, se lanzaban ofrendando el cuerpo al sol, al viento, al trueno y a la Madre Tierra.

Los abuelos todavía lo cuentan así, pues ellos se encargaron de llevar las palabras al viento y en lo sones de la flauta para dejar a sus hijos el conocimiento del vuelo. Don Filemón contaba que cuando Dhipaak (Dios maíz) hizo su milpa, dejó un palo en medio, y que eso servía para subir, vigilar y pedir por la buena cosecha. Él recuerda que su padre tocaba con su flauta el son del volador, y es con este tipo de fragmentos de la memoria oral que recogemos los vestigios para reconstruir la danza de gavilán o bixom t´iiw (como le llaman en lengua teenek) en Tampate, en el municipio de Aquismón, así como en Tamaletom (Tancanhuitz) en la Huasteca potosina, el lugar del ritual que se estudia en la última parte de esta obra.

Ahí al pie de la Sierra Madre Oriental, lugar de origen de los imaginarios teenek y nahuas que alimentan sus relatos, dicen que una parte del monte está agujereado porque como Dhippak era muy travieso lo perforó de un flechazo.

 

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