Como si fuera fiesta de pueblo, por varios días se extienden las celebraciones por el cuarto aniversario del Hoochie Coochie Bar Ruta 61. Nuevos caminos se abren para la Casa del Blues en México con la apertura del servicio de restaurant, las próximas presentaciones de teatro de cabaret y desde luego, y en breve, la presencia de los mejores exponentes del blues internacional. Pero además, como madrina de los festejos, la actuación durante los días 24, 25 y 26, del “Fuego de Texas” Sharon “Texas Fire” Lewis, quien es capaz de incendiar de júbilo y alegría a los corazones.
El blues, a diferencia de lo que se piensa, no es una música triste. En realidad, habla de esperanza. Si bien, se refiere a las cosas simples de la vida, a lo que a todos nos pasa día a día mediante historias que se cuentan desde lo más profundo del corazón, la música de Sharon Lewis es un canto que invoca a una “mother blues”. Es una expresión que le da al blues el género femenino y lo vuelve “una dulce madre”, para manifestar así todos los sentimientos de la naturaleza humana.
Y fue a fines de noviembre del año pasado, la misma noche en que concluyó en Puebla el XI Festival de Blues cuando tres diosas negras, tres reinas de Chicago, tres divas del blues irrumpieron en el escenario de Ruta 61. Allí estaban Sharon Lewis, Peaches Staten y Catherine Davis.
Sin siquiera mediar invitación a subir, a la mitad del blues que en ese momento interpretaba Vieja Estación, la banda de casa de Ruta 61, Sharon Lewis entró corriendo, aventó su bolsa y su abrigo sobre una mesa que estaba en su camino, arrebató del pedestal el primer micrófono que encontró y empezó a cantar. Así fue aquella memorable primera presentación, sin previo aviso, llegó y arrasó con todo. Por algo se le conoce como “El Fuego de Texas”.
Al respecto, ella misma comenta sobre ese frenesí: “Desde que escuché la música en la calle quería entrar de inmediato. Es difícil ser cantante y no cantar y cuando escuchas la música quieres ser parte de ella. Por unos años estuve en el coro de la iglesia pero siempre me gustó la música popular. Quería ser una de las “Supremes”, pero me casé, tuve hijos.” Ahora, su trabajo cotidiano también la mantiene ocupada pero se da tiempo para el blues.
En esta ocasión y como madrina de los festejos, la acompañó nuevamente Vieja Estación, de la que puede decirse con toda seguridad que es una de las bandas que ha tenido el privilegio de presentarse con muchas de las grandes estrellas del blues internacional. Allí estuvieron Mauro Bonamico dejando el corazón en el bajo, perdiendo su solemnidad y compostura para bailar con el Fuego de Texas; como siempre, Ignacio Espósito desde atrás, en su batería, pendiente de cada movimiento, de cada compás; José Luis Sánchez, percutiendo apasionadamente el piano, haciendo trémolos y dibujando arpegios y la lectura diáfana del blues en las limpias y virtuosas digitaciones en la guitarra de Santiago Espósito.
Y mientras tanto, Sharon Lewis ofrece al auditorio una muestra de su potente voz y de sus canciones, que interpreta con el corazón en la mano.
La esquina del blues y otras músicas platicó con Texas Fire” sobre una de esas piezas y esto fue lo que comentó:
“Angel es la historia de mi vida, es un mensaje. Es una canción que escribí porque es como la de otros músicos del “Chicago Blues”: por un tiempo no era fácil, tenía muchos problemas, andaba en las drogas, no tenía trabajo ni hogar y cuando estuve en tratamiento, n día sentí que un ángel me levantaba, que me cuidaba, que curaba mis heridas y que me decía que todo iba a estar bien.
Más adelante, una mujer me dijo: Sharon, estás en la posición perfecta para ser ministra y yo le pregunté a qué se refería y me contestó: Ser ministro significa enseñar, y por eso, en las canciones que hago siempre hablo de fe, de vida, de Dios y también de esperanza. Yo creo que Dios ha puesto ángeles en la Tierra y he conocido a muchos de ellos en los viajes que he hecho alrededor del mundo”. Y efectivamente, en cada canción, en cada uno de sus blues, ella cumple con esa misión de enseñar y de entregar un mensaje de aliento, amor y alegría.
Ruta 61. Baja California 281 Col. Condesa. Reservaciones al 52117602.